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¿Es bueno posponer la alarma del despertador? Esto dice la ciencia

Cuando te despiertas sobresaltado por el sonido del despertador, es tentador presionar el botón de “snooze” para dormir un poco más. En mi caso, “solo cinco minutos más” es prácticamente un mantra matutino. ¿Y qué hay de malo en ello?

Hay un creciente debate sobre el hábito de dormir unos minutos más posponiendo la alarma y si sabotea silenciosamente tu mañana.

En cuanto a “dejar de dormir”, la Dra. Rebecca Robbins, científica del sueño, sugiere que la alarma con repetición podría, de hecho, costarnos el sueño.

“Esa primera alarma puede interrumpir etapas vitales del sueño, y cualquier cosa que puedas conseguir después de presionar la alarma probablemente será un sueño de baja calidad y fragmentado”, dijo Robbins, científica asociada de la División de Trastornos del Sueño y Circadianos del Hospital Brigham and Women’s.

Según un nuevo estudio coescrito por Robbins, que utilizó datos de la aplicación de seguimiento del sueño SleepCycle, una persona promedio duerme 11 minutos más después de la primera alarma. Esto equivale aproximadamente a una noche de sueño al mes durmiendo.

Mientras dormimos, el cerebro pasa por diferentes etapas de actividad neurológica y la segunda mitad de la noche está dominada por el sueño REM (sueño de movimientos oculares rápidos), cuando se cree que ocurre la mayor parte de nuestros sueños.
Es una etapa importante para nuestra función cognitiva y la consolidación de la memoria, afirmó Robbins, quien también es profesora adjunta de medicina en el Hospital Brigham and Women’s.

“Cuando se presiona el botón de repetición, especialmente durante unos minutos, es poco probable que se regrese a la fase REM”, explicó Robbins.

Pero para una perspectiva diferente, existen expertos en sueño como el Dr. Justin Fiala, médico especialista en neumología, cuidados intensivos y medicina del sueño en el Instituto Torácico Canning de Northwestern Medicine.

No hay consenso sobre si este sueño más ligero logrado durante una sesión de repetición siempre es más perjudicial que beneficioso, afirmó Fiala, quien también es profesor adjunto en Northwestern Medicine.

Por un lado, perder un sueño de calidad en lugar de simplemente despertarse más tarde puede aumentar el riesgo de deterioro cognitivo y bajar el estado de ánimo.

“Sin duda, si te sientes peor y más cansado por la alarma de repetición, te recomendaría volver a despertarte de golpe sin ella”, dijo Fiala, quien también dirige la clínica del sueño CommunityHealth Chicago.

Por otro lado, quienes tienen un cronotipo específico (una disposición natural determinada por factores como la edad y la genética) podrían beneficiarse de este hábito, explicó Fiala, haciendo referencia a un estudio de 2023 que descubrió que los noctámbulos tienden a depender más del botón de posponer la alarma.

“Si tu cronotipo es nocturno, eres un noctámbulo, pero tu horario de trabajo te exige levantarte a las 5 a.m., lo que aumenta la disonancia con lo que tu cuerpo tiende a hacer naturalmente”, afirmó Fiala.

Para estos noctámbulos, el breve período de sueño ligero inducido por el botón de repetición puede ayudarles a pasar de etapas de sueño más profundas, interrumpidas por la primera alarma, a la vigilia, afirmó, y añadió que se necesita más investigación para comprender completamente este efecto y sus limitaciones.

Independientemente del cronotipo, esta distinción de quién aprovecha al máximo la siesta también puede ayudar a determinar cómo aprovecharla al máximo.

La constancia es clave

La mayoría de los expertos en sueño enfatizan que los adultos deben dormir de 7 a 9 horas por noche para una buena salud y bienestar emocional. Dormir lo suficiente también puede reducir la sensación de cansancio al despertar, pero la constancia en el horario de sueño es tan importante como la duración, afirmó Kimberly Honn, profesora asociada de psicología en la Universidad Estatal de Washington en Spokane.

En las etapas profundas del sueño, los pulsos eléctricos del cerebro alcanzan un patrón muy rítmico, diferente al de nuestro estado de vigilia, más errático, explicó. Intentar despertar durante estas etapas interrumpe importantes procesos de mantenimiento cerebral y puede causar la sensación de inercia del sueño, que puede durar varios minutos o incluso horas después de despertar.

uando el cuerpo se acostumbra a un horario de sueño regular, puede reducir la sensación de inercia del sueño al despertar, explicó Honn. El cuerpo puede acostumbrarse a pasar por cada etapa del sueño a horas similares, lo que garantiza que los ciclos de sueño se completen antes de despertar y, con el tiempo, permite conciliar el sueño más rápido.

“En un mundo ideal, no dependeríamos del despertador en absoluto”, dijo Robbins.
“Podríamos dormirnos y despertarnos de forma natural y tener energía durante todo el día”.

Fiala comentó que generalmente recomienda variar la hora de acostarse en no más de 30 minutos por noche, incluso los fines de semana. Si tiene que cambiar de horario, recomienda hacerlo gradualmente.

Optimizar tu rutina matutina

Es posible que quienes usan menos el botón de posponer simplemente no puedan darse el lujo de dormir después de que suene la alarma, sugirió Robbins.

Los horarios de trabajo inflexibles podrían obligar al personal de emergencias a comenzar su turno puntualmente, o que los padres tengan que sacar a sus hijos de la casa para llevarlos al autobús escolar.

Por esta razón, Robbins recomienda a quienes intentan dejar de dormir que introduzcan más restricciones de tiempo en su rutina matutina programando la primera alarma lo más tarde posible.

Pregúntate: ¿Hay algo en tu rutina matutina que podrías prescindir? ¿O quizás podrías encontrar una manera de hacerlo más rápido?, dijo Robbins.

Posponer la alarma también podría significar perder tiempo que podrías usar para incorporar hábitos que fomenten la vigilia a tu rutina matutina.

Las personas que dormían más profundamente, analizadas en el estudio de Robbins, descansaron entre 22 y 27 minutos después de la primera alarma; tiempo que podría usarse para estirarse, escribir en un diario o preparar un desayuno nutritivo, sugirió Robbins.

“Hablamos mucho sobre rutinas de relajación y rituales para la hora de dormir. Creo que los rituales matutinos también son geniales para ayudarte a empezar el día con entusiasmo”, dijo Robbins. “Es importante encontrar algo que te ilusione, ya sea una reunión por la mañana, prepararte un café, o cualquier cosa que te motive y te impulse a levantarte de la cama”.

Programar la alarma para que coincida con el amanecer y permitir que la luz natural entre por las ventanas durante la mañana también puede ayudar a indicarle a tu cuerpo que se despierte, comentó Honn.

Fuente: CNN EN ESPAÑOL

Variante de COVID-19 se propaga por el mundo, esto es lo que se sabe

El SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, ha mutado una vez más en una nueva variante denominada NB.1.8.1, parte de la familia ómicron, a la que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha designado como una ‘variante en seguimiento’.

Los síntomas son similares a los asociados a otras variantes e incluyen dolor de garganta, fiebre, tos y fatiga.

Hasta el momento, según datos de otros países donde se han reportado casos, la variante no parece causar una enfermedad más grave, pero genéticamente presenta cambios que le permiten infectar las células con mayor eficiencia. Esto significa que podría propagarse más fácilmente entre las personas.

La primera muestra de la variante NB.1.8.1 —que está provocando un aumento repentino de infecciones en China— se recolectó el 22 de enero y la OMS la designó como variante bajo vigilancia (que puede requerir atención y seguimiento prioritarios) el 23 de mayo, detalla ABC.

Desde que se detectó la variante ómicron en 2021, los nuevos casos de COVID han estado dominados por cientos de sus subvariantes descendientes, aunque ninguna ha provocado el aumento de casos que se observó durante el pico de la pandemia.

Al 18 de mayo, se habían detectado 518 casos de NB.1.8.1 en 22 países, según la OMS.

Si bien hay aumentos en los casos notificados y las hospitalizaciones en algunos de los países con la mayor proporción de NB.1.8.1 circulante, no hay informes que sugieran que la gravedad de la enfermedad sea mayor en esta última variante que en otras variantes circulantes del virus.

En todo caso, NB.1.8.1 es parte de ómicron, lo que significa que las vacunas actuales y la inmunidad derivada de infecciones recientes deberían brindar cierta protección contra enfermedades graves, indica Time.

Por otra parte, el medio indica que el comité de expertos en vacunas de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) se reunió el 22 de mayo para debatir si actualizar la vacuna para la temporada de enfermedades respiratorias de otoño e invierno.

En esa reunión se presentaron datos de Pfizer y Moderna sobre vacunas experimentales dirigidas a la variante LP.8.1, que actualmente representa más del 70 % de los casos de COVID-19 en EE. UU. (LP.8.1 está relacionada con NB.1.8.1 y con la cepa a la que se dirigen actualmente las vacunas, JN.1).

Estas vacunas experimentales parecen ofrecer una protección ligeramente superior contra ambas variantes.

Finalmente, el comité votó para recomendar continuar con la vacuna JN.1, pero no especificó si la vacuna actualizada debería apuntar a la LP.8.1. (I)

Fuente: Diario El Universo

Cinco consejos para afrontar la pubertad temprana en la era de las redes sociales, según una pediatra

La pubertad es uno de los hitos más importantes en la vida de una persona joven. También es uno de los más incómodos.

Los cambios hormonales generan cambios radicales en el cuerpo y la mente, incluyen estirones que van más allá de la estatura, crecimiento del cabello más allá de la cabeza, cambios de humor que van más allá de las rabietas y, para la mayoría, un despertar sexual. El proceso puede estar plagado de ansiedad, inseguridad y trastornos emocionales para todos los involucrados, más allá de la persona que lo vive.

“La pubertad, en su definición más estricta, significa el camino hacia la maduración sexual”, declaró recientemente la Dra. Cara Natterson al Dr. Sanjay Gupta, corresponsal médico jefe de CNN, en su podcast Chasing Life.

“Cuando comienzas la pubertad, no puedes formar parte de la ecuación de la gestación de un bebé. Y cuando la terminas, potencialmente puedes formar parte de la gestación de un bebé”, añadió. La definición más amplia, dijo, incluye los efectos de todas esas hormonas sexuales (estrógeno, progesterona y testosterona), que producen “cambios de humor, cambios en las amistades y cambios en la forma en que los niños toman decisiones”.

Natterson, pediatra, es autora de la serie actualizada y exitosa para niñas, “The Care and Keeping of You”, y del volumen posterior para niños, “Guy Stuff”.

Pero no fue hasta que sus propios hijos llegaron a la adolescencia que se dio cuenta de que no había suficiente información disponible. “Mis hijos entraron en la pubertad y me quedó muy claro que necesitábamos mucho más que mi pequeño libro y los pequeños libros de todos los demás”, comentó.

Para ayudar a llenar ese vacío y reducir el misterio (y a veces la vergüenza) de esta etapa de la vida, ella y una amiga cocrearon la plataforma lessawkward.com.

Si bien el proceso de la pubertad no ha cambiado, el momento sí.

“La pubertad (a nivel mundial) está comenzando antes, y lo sabemos desde hace mucho tiempo”, afirmó Natterson. Este inicio más temprano podría deberse a diversas razones, añadió, incluyendo cambios en el peso promedio de los niños, factores ambientales y un estrés psicosocial constante.

Para complicar aún más la situación, la pubertad a menudo se confunde con un proceso biológico separado, pero estrechamente relacionado.

“Existe una hormona llamada ‘adrenarquia’ que se produce cuando las glándulas suprarrenales liberan sus hormonas, DHEA y DHEAS”, explicó Natterson, señalando que son primas del estrógeno y la testosterona. Estas hormonas le indican al cuerpo que produzca más sudor y, en ciertas zonas, que lo haga con proteínas más grasas y espesas, y que crezca más vello”.

“Ocurre aproximadamente al mismo tiempo que la pubertad, pero en algunos niños puede ocurrir mucho antes. Por ejemplo, un niño de 5 años puede tener vello púbico y no estar en la pubertad. O una joven de 15 años puede haber pasado la pubertad sin problemas y no tener olor corporal, grasa ni vello púbico. Es confuso.
¿Deberían preocuparse los padres? Y, de ser así, ¿cuándo?

“Cualquier adulto que crea que su hijo está entrando en la pubertad y tenga alguna pregunta o inquietud, consulte con un profesional de la salud”, dijo Natterson.
El pediatra hablará con su hijo y también le realizará un examen físico para determinar qué está sucediendo exactamente. Es posible que se le pida a los padres que esperen afuera, dependiendo de la edad del niño, pero pueden hacer preguntas después.

¿Qué puedes hacer para ayudar a tu hijo a transitar esta etapa potencialmente difícil de la vida? Natterson recomienda que los padres tengan en cuenta estos cinco aspectos.

La pubertad comienza antes

“La edad (promedio) es de 8 a 9 años para las niñas y de 9 a 10 años para los niños, lo que significa que está sucediendo de 2 a 3 años antes que para muchos de nosotros”, dijo Natterson por correo electrónico.

Comentó que cuando estudiaba medicina, a los estudiantes se les enseñaba que el inicio de la pubertad, generalmente con el inicio del desarrollo mamario, comienza a los 11 u 11 años y medio. Pero en 1997 se publicó un estudio innovador con 17.000 niñas que mostraba que la edad promedio de inicio del desarrollo mamario era de 9,96 años para las niñas blancas y de 8,87 años para las niñas negras.

Otro estudio con más de 1.200 niñas, publicado en 2010, buscó confirmar estos hallazgos. “Y no solo los confirmó, sino que amplió aún más el punto de partida”, afirmó.

“A partir de 2010… sabíamos que la edad promedio de desarrollo mamario en una niña en este país se encontraba entre los 8 y los 9 años”, añadió. Y para los niños, el inicio de la pubertad se asemeja al crecimiento testicular y del pene, algo que, francamente, la mayoría de los padres desconocen… La edad promedio es entre los 9 y los 10 años.

“Eso es diferente —son dos años diferentes— a cuando éramos niños”, indicó.

Entonces, ¿cuál es la edad “normal” para mostrar signos de pubertad?

“Antes de los 7 años para una niña, antes de los 8 años para un niño… si se empiezan a ver cambios en el cuerpo, conviene consultar a un médico”, dijo Natterson.
“Pero mira que no uso la palabra ‘preocupado’ o ‘inquieto’ porque hay muchas pistas falsas. Hay muchas cosas que pueden parecerse a la pubertad y no lo son”.

“Ah, y por cierto, si tienen 12 años y no ha pasado nada, también es normal”, dijo. “Así que ahora hay que pensar en un lapso de cinco o seis años para el inicio ‘normal’ de los cambios corporales. Es realmente difícil de manejar para todos”.

La pubertad ahora dura más

“¡No va más rápido, sino más lento!”, dijo Natterson.

Le enseñaron, también en la facultad de medicina, que la pubertad dura entre dos y cuatro años. “Es una carrera a toda velocidad, y la superas, y es muy incómodo, y tu cuerpo cambia, y luego se acabó”, dijo.

Pero hoy en día, dijo Natterson, “a los niños les toma casi una década superarla”.

Sucede en internet

Llegar a la mayoría de edad es radicalmente diferente hoy en día en comparación con hace 20 años, en parte gracias a las pantallas, señaló Natterson.

“Los dispositivos —sin duda los celulares, pero también los iPads, las laptops y las videoconsolas— están cambiando la forma en que los niños transitan la preadolescencia y la adolescencia, tanto física como emocionalmente”, dijo por correo electrónico.

“Por ejemplo, el sueño. Los propios dispositivos, tanto su contenido absorbente como su luz azul, mantienen a los niños despiertos hasta altas horas de la noche, lo que a su vez reduce su sueño. Cuando los dispositivos se guardan en la habitación, las notificaciones interrumpen el sueño o nos impiden entrar en ciclos de sueño profundo”, dijo. “Dormir menos afecta todo, desde su metabolismo hasta su crecimiento. Emocionalmente, dormir poco reduce la concentración, agrava los problemas de salud mental y altera el estado de ánimo en general; todo lo cual afecta las amistades, la dinámica entre hermanos, las relaciones románticas y más”.

La interrupción del sueño es solo un ejemplo del impacto de las pantallas, según Natterson. “Su propio contenido tiene efectos directos en la autoestima, las conductas de riesgo y las decisiones sobre qué poner dentro y sobre sus cuerpos”, afirmó.

Y ese contenido también podría incluir pornografía. “La edad promedio para ver pornografía por primera vez en este país es de 12 años… y el 15% de los niños de 10 años la han visto”, dijo. (Estas estadísticas se basan en el consumo de pornografía declarado por los propios adolescentes en una encuesta de 2022 de Common Sense Media).

“Si no tienes conversaciones como esta —sobre todo esto: olores, sensaciones, sexo y todo eso—, si no tienes esas conversaciones con tus hijos, alguien más lo hará”, comentó.

La pubertad afecta al cuerpo y al cerebro

“Las mismas hormonas sexuales que cambian el cuerpo también afectan al cerebro”, dijo Natterson, “lo que explica todo, desde los cambios de humor hasta los cambios sociales y la toma de decisiones”.

“Las hormonas sexuales —ya sean estrógeno y progesterona, que regulan la pubertad femenina, o testosterona, que regula la pubertad masculina— circulan por el cerebro. Cambian la forma en que se activan las neuronas. Cambian la forma en que se expresan los estados de ánimo”, explicó.

“(La endocrinóloga pediátrica e investigadora) Louise Greenspan afirma que el primer signo de la pubertad no es el desarrollo mamario ni el crecimiento del pene y los testículos. Es como un portazo. Me encanta esa frase; es totalmente cierta”, dijo. “Es decir, todas esas hormonas subiendo y bajando, recorriendo el cerebro y cambiando la forma en que el cerebro siente y reacciona; tiene que ser un preludio para los problemas de salud mental si no hablamos de ello”.

Es mejor conversar

Idealmente, conversaciones que se dan “muchísimas veces a lo largo de muchos años”, dijo Natterson.

“Si hay un consejo que puedo dar a los adultos que se preocupan por los niños, es este: tengan en cuenta que están interesados ​​en conversar con ustedes, incluso si no hablan”, afirmó.

Hazles preguntas y luego haz silencio y escucha lo que tienen que decir. Porque si logras dejar de llenar el espacio con tus propias palabras, aprenderás cuánto influyen todos estos factores externos en sus vidas. Solo necesitan espacio para hablar.

Dicho esto, puede ser incómodo y difícil. Para hablar con su hijo, Natterson dijo que se sentaba afuera de la puerta cerrada de su habitación y charlaba; con el tiempo, la puerta se abría. “Casi siempre estaba sentado en su escritorio, en su silla, y yo me acostaba en su cama, miraba fijamente al techo y le decía: ‘Hola, amigo, ¿cómo estás?’. Y él empezaba a hablar. Sin contacto visual”, dijo.

“Pero acostarme en su cama y él sentado en su escritorio de espaldas a mí era un lugar y una manera de tener algunas de nuestras mejores conversaciones”.
Otros lugares similares sin contacto visual son el automóvil y los paseos, añadió.

Además, puede que no salga perfecto. “Cuando arruinas una conversación, ¡cosa que todos hacemos!, simplemente vuelve a intentarlo”, afirmó.

El chicle puede liberar microplásticos en la saliva, según una investigación

¿Llevas una lista mental de todas las fuentes de microplásticos que se cuelan en tu vida cotidiana? Puede que tengas que tener en cuenta a otro culpable: según un nuevo estudio piloto, masticar un solo chicle puede liberar entre cientos y miles de microplásticos en la saliva.

El estudio está siendo revisado por expertos y se presentará este martes en la reunión bianual de la American Chemical Society en San Diego. Una vez finalizada la revisión, los autores esperan que el informe se publique en la revista Journal of Hazardous Materials Letters a finales de este año.

“Nuestro objetivo no es alarmar a nadie”, dijo el Dr. Sanjay Mohanty, autor principal del estudio y profesor asociado de la Escuela Samueli de Ingeniería de la Universidad de California en Los Ángeles. “Los científicos no saben si los microplásticos son peligrosos para nosotros o no. No hay ensayos en humanos. Pero sabemos que estamos expuestos a los plásticos en la vida cotidiana, y eso es lo que queríamos examinar aquí”.

Los microplásticos son fragmentos de polímeros cuyo tamaño oscila entre menos de 5 milímetros (0,2 pulgadas) y 1 micrómetro (1/25.000 de pulgada). Los plásticos más pequeños se consideran nanoplásticos, que se miden en milmillonésimas de metro.

Los polímeros son compuestos químicos con largas cadenas de unidades moleculares grandes y repetitivas llamadas monómeros, que se caracterizan por su durabilidad y flexibilidad. La mayoría de los plásticos son polímeros sintéticos, mientras que los polímeros naturales incluyen la celulosa de las plantas. Según los autores, el chicle suele contener polímeros sintéticos o naturales para mejorar su textura, elasticidad y retención del sabor.

Los microplásticos entran en el organismo por ingestión e inhalación, según investigaciones anteriores, y los científicos han descubierto su presencia en diversas partes o fluidos corporales, como la sangrelos pulmonesla placentael cerebro y los testículos. Por eso los autores dijeron que querían identificar otras posibles fuentes de ingestión de microplásticos y sus concentraciones.

“El chicle es uno de los alimentos que elegimos porque es el único en el que se utiliza polímero plástico como ingrediente”, explicó Mohanty a CNN por correo electrónico. “Otros alimentos están contaminados con microplásticos debido a cómo se procesan y envasan”.

Que los autores sepan, su estudio es el primero “que examina o compara microplásticos en chicles disponibles comercialmente”, añadió Mohanty.

Aislar microplásticos del chicle

Las conclusiones del equipo se basan en 10 chicles populares en Estados Unidos. La mitad de las muestras eran sintéticas y la otra mitad estaban hechas con ingredientes naturales.

La mayoría, si no todas, las etiquetas y los sitios web de los productos de chicle no revelan qué incluye su base ni cómo se procesa. Esta falta de transparencia también deja a los investigadores “sin forma de saber dónde y cómo llegaron los microplásticos a los chicles que probamos”, dijo Mohanty, y sin forma de que los consumidores conozcan la composición completa de los chicles que compran.

Un participante humano mascaba un chicle durante cuatro minutos; durante ese tiempo, cada 30 segundos un investigador recogía la saliva segregada en un tubo de centrifugado.

A continuación, el participante se enjuagaba la boca de tres a cinco veces con agua altamente purificada, y los investigadores mezclaban la muestra de enjuague con la muestra de saliva para asegurarse de que se capturaban todos los microplásticos de la boca. Todo este proceso se repitió siete veces para cada chicle.

Algunos chicles se mascaron durante 20 minutos en total y la saliva se recogió cada dos minutos, para que el equipo pudiera determinar cómo dependía del tiempo de mascado el número de microplásticos desprendidos.

Para identificar los tipos y cantidades de microplásticos en los chicles, los autores utilizaron varios métodos de filtración y análisis químico, como la microscopía. El equipo de investigación también restó los microplásticos encontrados en una muestra de enjuague inicial de los presentes en las muestras de saliva del chicle para calcular con precisión el número de microplásticos liberados por el chicle.

Los análisis revelaron que solo 1 gramo de chicle liberaba aproximadamente 100 microplásticos de media, y que 1 gramo de algunos chicles liberaba hasta 637 microplásticos. Un chicle típico puede pesar entre 1 y varios gramos, según diversos informes.

Además, el 94% de los microplásticos se liberaron en los primeros ocho minutos de masticación.

Los autores se sorprendieron al descubrir que masticar chicles naturales no suponía realmente una diferencia. El número medio de microplásticos en 1 gramo de chicle sintético era de 104, y en el chicle natural era de 96.

Ambos tipos también liberaban predominantemente cuatro tipos de polímeros sintéticos: poliolefinas, politerftalatos (o tereftalato de polietileno), poliacrilamidas y poliestirenos. Se trata de algunos de los mismos plásticos que se utilizan en los productos de consumo cotidianos, según explicó por correo electrónico la Dra. Tasha Stoiber, científica del Environmental Working Group, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la salud ambiental. Stoiber no participó en la investigación.

“El hecho de que se liberaran microplásticos no es inesperado”, dijo por correo electrónico el Dr. David Jones, profesor de la Facultad de Medio Ambiente y Ciencias de la Vida de la Universidad de Portsmouth (Inglaterra). Jones no participó en el estudio.

“Si sometemos cualquier tipo de plástico a estrés, ya sea calor, fricción, luz solar, agua de mar o, en este caso, una masticación vigorosa, sabemos que se liberarán microplásticos del material plástico”, añadió Jones, también fundador y CEO de la organización benéfica de conservación marina Just One Ocean. “Inhalamos, ingerimos y bebemos algo así como 250.000 partículas de plástico al año sin que nos lo propongamos… Pero al menos ahora tenemos datos sólidos y es un buen punto de partida para seguir investigando”.

“El chicle es seguro para disfrutar como lo ha sido durante más de 100 años”, dijo la Asociación Nacional de Confiteros a través de correo electrónico. El grupo comercial cuenta con empresas miembros que fabrican y venden chicles. “La seguridad alimentaria es la prioridad número uno para las empresas de confitería de Estados Unidos, y nuestras empresas miembros solo utilizan ingredientes permitidos por la FDA”.

Lo desconocido sobre los microplásticos en los chicles

El tamaño promedio de los microplásticos en los chicles fue de 82,6 micrómetros, aproximadamente el grosor de una hoja de papel o el diámetro de algunos cabellos humanos. Las herramientas de análisis químico utilizadas en el estudio no pueden identificar partículas más pequeñas de 20 micrómetros, explicó Mohanty.

Esta limitación implica que los hallazgos no incluyen microplásticos y nanoplásticos más pequeños, por lo que podrían ser una subestimación, dijo el Dr. Leonardo Trasande, director del Centro para la Investigación de Riesgos Ambientales de la Universidad de Nueva York, en un correo electrónico. Trasande no participó en el estudio.

La presencia de polímeros sintéticos en los chicles naturales también genera dudas, señalaron los expertos. Sin embargo, los poliolefinas se utilizan comúnmente en la industria alimentaria para el envasado, lo que podría explicar su presencia, según los autores del estudio.

Este hallazgo inesperado también podría deberse al uso indebido de polímeros por parte de los fabricantes, a una posible contaminación en el laboratorio o a un error de medición, dijo el Dr. Oliver Jones, profesor de química en la Universidad RMIT de Australia, en un comunicado publicado por el Science Media Centre. Jones no participó en el estudio.

“Dado que los fabricantes rara vez informan la composición de los chicles, es difícil determinar el origen de los microplásticos encontrados en los chicles naturales”, agregaron.

Además, algunos de los polímeros identificados en los chicles sintéticos, como los poli(tereftalatos), que suelen encontrarse en botellas de agua, no se conocen como componentes habituales de los chicles sintéticos en general, señaló el Dr. David Jones, de la Universidad de Portsmouth.

Algunas agencias reguladoras han adoptado la postura de que no hay razón para preocuparse por los microplásticos en los alimentos y el agua, ya que no hay evidencia de que causen daño, afirmó.

“Este es un enfoque totalmente equivocado. Deberíamos adoptar el principio de precaución y asumir que sí lo hacen”, agregó. “Necesitamos invertir en investigación para comprender cómo esto afectará nuestra salud ahora, de modo que podamos empezar a mitigar las consecuencias”.

Incluso si los posibles efectos en el cuerpo humano son desconocidos, el estudio pone en perspectiva otras formas en las que el chicle puede contribuir a la contaminación ambiental cuando se desecha de manera inadecuada, señalaron los expertos.

Fuente: CCN EN ESPAÑOL

¿Es realmente el pan malo para la salud?

El pan parece responsable poco menos que de todos los males del mundo. Por lo menos así lo hacen ver ciertos contenidos de internet que aseguran difundir consejos de alimentación.

Ante eso, es como si estuviéramos atrapados en la trama de la novela “Miedo y asco en Las Vegas”, de Hunter S. Thompson, en la que las percepciones se distorsionan y las exageraciones toman el control de la realidad.

El pan ha sido un alimento básico desde hace más de 10.000 años. Últimamente se le atribuye ser la causa de la hipertensión y la diabetes, cuando estas condiciones crónicas son multifactoriales.

De hecho, el consumo de ciertos tipos de pan está asociado con una reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares. El pan es fuente de carbohidratos complejos, fibra dietética, vitaminas y minerales.

La fibra es esencial para el funcionamiento digestivo y la prevención de enfermedades como el cáncer colorrectal y la obesidad. El consumo diario recomendado de alrededor de 25 gramos de fibra puede ser cubierto con la ingesta de pan.

Y los carbohidratos complejos proporcionan energía útil para el organismo y la crítica hacia ellos se da por la confusión entre los carbohidratos simples y los complejos:

  • Los carbohidratos simples pueden causar aumentos repentinos en los niveles de azúcar en la sangre.
  • Los carbohidratos complejos tienen un efecto moderado y sostenido sobre la glucosa en sangre, lo cual puede ayudar a prevenir la resistencia a la insulina y, en última instancia, la diabetes tipo 2.

La glucosa es la fuente principal de energía del cuerpo. Lo relevante no es su presencia en los alimentos, sino la rapidez con la que se absorbe en el torrente sanguíneo.

El índice glucémico de ciertos tipos de pan es menor comparado con otros alimentos ricos en azúcares simples. Además, la presencia de fibra ralentiza tanto la digestión como la absorción de glucosa.

Mujer con bandeja de pan
Pie de foto,El pan forma parte de la dieta humana desde la antigüedad.

¿Qué pasa con el gluten?

El gluten, un complejo proteico que se encuentra en el trigo y otros cereales, ha tenido su cuota de demonización en algunos círculos.

Sin embargo, las enfermedades relacionadas con el gluten, como la enfermedad celíaca y la sensibilidad al gluten, afectan a una pequeña parte de la población (menos del 1 % para la enfermedad celíaca; entre el 1 y el 6 % para la sensibilidad no celíaca).

Eso implica que para la gran mayoría de personas, más del 90 %, el gluten no supone ningún daño.

El daño lo puede generar consumir sin necesidad muchos productos sin gluten que, paradójicamente, están más procesados y contienen menos nutrientes y menos fibra que los elaborados con gluten.

Una bolsa llena de bollitos de pan con semillas.
Pie de foto,Los celíacos e intolerantes deben evitar los panes de trigo y otros cereales con gluten.

También se han criticado los aceites vegetales y la margarina usados en las formulaciones de pan. Las grasas con ácidos grasos trans, presentes en las margarinas clásicas y los aceites hidrogenados, están asociadas con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.

Sin embargo, las margarinas modernas han reducido su contenido y algunas están formuladas con aceites vegetales ricos en ácidos grasos insaturados.

Los aceites vegetales no hidrogenados (como el aceite de oliva y el de canola) son conocidos por sus beneficios para la salud cardiovascular.

El aceite de oliva, en particular, es una piedra angular de la dieta mediterránea, la cual tiene al pan como una de sus guarniciones emblemáticas, siendo esta reconocida mundialmente por su impacto positivo en la longevidad y la salud en general.

¿Es el pan un ultraprocesado?

El consumo excesivo de alimentos ultraprocesados y dietas ricas en azúcares añadidos y grasas (particularmente aquellas con ácidos grasos saturados) contribuye al riesgo de enfermedades crónicas.

El pan, no obstante, no cae necesariamente en esta categorización.

La inclusión de granos enteros en las formulaciones de pan se relaciona con una reducción del riesgo de diabetes tipo 2, obesidad y enfermedades cardíacas.

El pan puede contener compuestos con acción antioxidante y compuestos antiinflamatorios que pueden reducir el daño celular y la inflamación sistémica.

Un vendedor de pan en un mercado de Bolivia.
Pie de foto,El pan puede ser una buena fuente de carbohidratos que son necesarios para una dieta balanceada.

El consumo de granos enteros, como los que se encuentran en el pan integral, se asocia con una reducción significativa del riesgo de mortalidad por cualquier causa, incluidas las enfermedades cardiovasculares y cáncer.

El pan puede formar parte de una dieta sana

Todos estos estudios enfatizan la importancia de considerar la calidad del pan y su inclusión dentro de un patrón de alimentación saludable en lugar de realizar afirmaciones categóricas sobre su peligrosidad.

El pan no es inherentemente dañino. Las afirmaciones extremas sobre su consumo pasan por alto su complejidad.

Como parte de una dieta balanceada con alimentos frescos, granos enteros, frutas, verduras y grasas saludables, el pan puede ser el complemento que proporciona energía y nutrientes esenciales.

Otorgarle a un solo alimento la responsabilidad principal de varios problemas de salud desvía la atención de los factores de riesgo reales, como el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados y el sedentarismo.

El consumo moderado de pan, de hecho, puede ayudarnos a tener una percepción de la realidad no distorsionada en un cuerpo sano y satisfecho por períodos prolongados.

*Fabián Patricio Cuenca Mayorga es research fellow, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea.

Fuente: BBC News Mundo

El secreto para quemar más calorías mientras caminas

Si te preguntaran qué consume más calorías, una caminata sin interrupciones o una en la que te detienes frecuentemente para responder a un mensaje en el móvil, para tomar agua o para sentarte simplemente a observar el universo y descansar, ¿qué responderías?

Probablemente te inclines por la primera opción. Después de todo, andar parando a cada rato cuando el propósito es hacer ejercicio, no parece ser la mejor idea.

Sin embargo un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Milán, en Italia, sugiere exactamente lo contrario.

De acuerdo a los investigadores, caminar o subir escaleras en tandas de 10 a 30 segundos, requiere entre 20% y 60% más de oxígeno -un indicador del consumo de energía- que realizar la misma actividad en una sesión continua.

Esto se debe, en gran parte, a que nuestro andar se torna más eficiente después de que pasamos varios minutos en movimiento.

“Es algo similar a lo que ocurre con un auto y analizas cuánta gasolina necesitas para cubrir un kilómetro”, le explica a BBC Mundo Luciano Francisco, autor principal del estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B.

Al igual que un carro híbrido, que puede utilizar combustible para producir electricidad y luego la electricidad para producir movimiento con el motor, “nosotros usamos oxígeno para producir energía química para mover nuestros músculos”, continúa Luciano.

“Y lo que vimos es que cuando hacemos tandas de caminatas más cortas, comparadas con las más largas, somos menos eficientes al convertir el oxígeno en energía química, y también menos eficientes en convertir energía química en movimiento”.

Esta falta de eficiencia es la que da lugar a un mayor uso de energía, lo cual significa que quemamos más calorías.

Descansos más que bienvenidos

En cuanto a la duración de las pausas, la investigación de Luciano y su equipo -en la que participaron 10 individuos sanos en condiciones de laboratorio- , se hicieron pruebas con descansos de 10 minutos.

“Básicamente estamos hablando de caminatas de entre 10 y 30 segundos, y pausas de 10 minutos”, aclara el investigador.

Dos hombres descansando tras una caminata en el parque
Pie de foto,Saber que puedes parar a descansar, elimina el estrés que supone a veces hacer ejercicio.

Pero más allá de la precisión en los tiempos, la enseñanza importante que deja este estudio es lo fácil que puede ser incorporar el movimiento en nuestra vida diaria.

“Piensa en cuando estamos en la oficina y pasamos una hora frente a la computadora. Quizá podamos levantarnos cada 20 minutos y caminar por la sala, ir a la impresora, o a la ventana por 30 segundos y eso ya es suficiente”, comenta Luciano.

De igual forma, cuando salimos a caminar, no es necesario hacer una caminata sin descanso de principio a fin, sino que podemos hacer un alto en una tienda, volver a caminar, detenernos luego a conversar con un vecino, y demás.

Estas interrupciones no solo no perjudican tu actividad física, sino que la potencian.

Más allá de las implicaciones para las personas sanas, el estudio de la Universidad de Milán resulta útil para aquellas personas con movilidad limitada.

“Para muchas personas con dificultades de movilidad, moverse continuamente durante varios minutos es simplemente inviable”, dice Luciano.

Mujer caminando en la cinta en el gimnasio
Pie de foto,Para quienes tienen más dificultad para ejercitar durante períodos largos, los resultados del estudio son muy alentadores.

Pero si tomamos el impacto de las tandas cortas de movimiento, estas pueden implementarse para mejorar la salud de un grupo más inclusivo de personas.

Aunque el estudio se centró solo en caminar y subir escaleras –dos actividades similares, pero con niveles de intensidad muy diferentes- los investigadores creen que lo mismo ocurre con otras disciplinas físicas.

“Sospechamos que es, de alguna manera, una regla general”, concluye Luciano.

Fuente: BBC MUNDO

Por qué nos cuesta tanto decir que no (y cómo aprender a hacerlo puede mejorar tu vida)

¿Alguna vez has aceptado hacer algo por miedo a decir que no?

Si es así, no estás solo. Según diversas investigaciones, a muchas personas les cuesta poner límites.

¿Las razones? Entre otras, el temor a ser excluidos, a crear una imagen negativa de nosotros mismos o la necesidad de ser complacientes con quienes nos rodean.

La neuropsicóloga española Alba Cardalda decidió estudiar el tema a fondo tras darse cuenta de que gran parte de sus pacientes tenían problemas con sus relaciones personales justamente porque no lograban decir ‘basta’.

De su investigación, nació el libro Cómo mandar a la mierda de forma educada (editorial Vergara), en el que profundiza sobre la importancia de poner límites con asertividad.

En BBC Mundo hablamos con Cardalda, quien advierte que la única manera de construir vínculos sanos es con honestidad y respetando los límites propios y de los demás.

Alba Cardalda
Pie de foto,Alba Cardalda es autora de Cómo mandar a la mierda de forma educada. La neuropsicóloga acumula miles de seguidores en redes sociales, donde, entre otras cosas, da consejos para mantener relaciones sanas.
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¿Por qué nos cuesta tanto decir que no?

Porque no nos educan para decir que no y para poder decirlo de una forma amable o asertiva. Al contrario: nos educan para complacer a los demás sin tener en cuenta nuestras propias emociones.

Normalmente se piensa que somos egoístas o incluso malas personas si es que nos negamos a algo. Se nos enseña a priorizar lo que otros quieren o demandan y no a valorar lo que uno siente o a ser honestos con lo que queremos o no queremos.

En parte, porque siempre estamos buscando la aprobación de quienes nos rodean.

¿Cómo nos afecta el no poder decir que no?

No darle importancia a lo que realmente queremos hacer nos lleva a acumular pequeños malestares que nos pueden afectar mucho en nuestra vida y en nuestra salud emocional.

Porque es algo que ocurre todos los días, aunque no nos demos cuenta. Por ejemplo, cuando un compañero de trabajo te pide un favor -que le cubras o que asumas algunas tareas que no dependen de ti- y no puedes decirle que no.

O con los amigos o familiares cuando nos proponen un plan y realmente a veces no queremos porque estamos cansados y acabamos haciendo algo que no tenemos ganas de hacer.

Cargarse de cosas que no queremos hacer -o que no tenemos tiempo de hacer- nos genera agobio, estrés y ansiedad.

Y, por otro lado, daña nuestro autoestima porque pasar por alto nuestras preferencias son pequeños autosabotajes que nos hacemos a nosotros mismos. Es ausencia de autocuidado y eso tiene un efecto importante.

En tu libro dices que el miedo o la culpa también juegan un rol importante en las personas que no pueden decir que no. ¿Cómo se pueden vencer esos miedos o esas culpas?

Cuando nos han enseñado desde muy pequeñitos que decir que no puede significar que nos rechacen o que tengan de nosotros una opinión negativa, eso nos genera miedo porque es una amenaza en contra de nuestro autoconcepto que está arraigado al autoestima.

Al final, somos seres sociales y, por lo tanto, la influencia de nuestro entorno social es muy fuerte.

Entonces hay que hacer un trabajo progresivo; no podemos pretender vencer el miedo o la culpa de la noche a la mañana.

Primero, tenemos que ser conscientes e identificar por qué no somos capaces de marcar un límite. ¿Por qué no le he dicho que no a esta persona? ¿Me da miedo que se enfade o que crea que soy egoísta o que no soy buen amigo, buen hijo o buena pareja? Sólo respondiéndonos esas preguntas vamos a poder identificar el problema.

Y, a partir de ahí, uno se puede poner pequeños objetivos diarios para ir venciendo esos miedos.

Por ejemplo, practicar el decir que ‘no’ de una manera en la que yo me sienta cómodo haciéndolo. Porque no es lo mismo decir: ‘no quiero’ a dar un argumento un poco más asertivo pero igualmente honesto y respetuoso con lo que deseamos.

Una mujer es señalada por otras personas.
Pie de foto,La psicóloga asegura que la búsqueda constante de aprobación externa puede llevarnos a una incapacidad para poner límites.

En tus investigaciones también hablas de que hay distintos límites, como los físicos y emocionales, y que estos últimos son los más difíciles de marcar. ¿Por qué?

Porque son límites que no se ven. Y, por lo mismo, no es tan claro cuando los traspasan. No es como cerrar la puerta de la habitación, sino mucho más complejo.

Por eso, es importante conocerse a uno mismo. Una de las cosas que yo recomiendo es identificar tus límites negociables y los que no son negociables. Tener eso claro te permite ser más flexible en aquello que no es tan importante para ti.

Pero la única forma de preservar nuestro bienestar es marcando los límites. Porque también definen el tipo de relación que tenemos con los demás y son muy importantes para crear vínculos sanos y rodearse de personas que nos traten bien.

Y creo que con las personas que no nos tratan bien o que no respetan esos límites, hay saber poner distancia.

En otras palabras -y citando el título de tu libro-, “mandar a la mierda de forma educada”…

Exactamente.

Cuando una persona traspasa los límites una y otra vez, es completamente legítimo mandar a la mierda.

Es la única manera que tenemos de preservar nuestra dignidad. Hacerlo, además, da mucha paz mental y es básico para tu salud emocional. Es casi una obligación para con uno mismo.

Y lo que sucede es que esa otra persona inmediatamente te empieza a tratar con respeto.

Pero ¿cómo se manda a la mierda de forma educada?

Yo lo que siempre recomiendo es la claridad ante todo. Si alguien nos está manipulando o nos está haciendo sentir mal, en vez de caer en el juego y buscar excusas, hay ser directos.

Hay personas que te hacen sentir culpable y me parece que eso es de una manipulación espantosa.

Es lo que tú denominas “chantaje emocional”…

Claro. Es difícil darse cuenta de la cantidad de chantajes que se nos pueden llegar a hacer e, incluso, que uno puede hacerle a las personas sin querer.

Hay chantajes emocionales que son muy explícitos, que son muy fáciles de detectar. Pero hay otros que son muy sutiles.

¿Por ejemplo?

Es habitual que cuando uno hace algo por otra persona, inconscientemente espera que la otra persona haga lo mismo. Y, si no lo hace, nos enfadamos.

Y la manera en cómo nos comportamos para que el otro se sienta mal si no hace lo que nosotros queremos tiene un elemento manipulador que es muy sutil. Pero es imprescindible identificarlo para que nuestros vínculos sean sanos y no se basen en esos elementos de manipulación.

Dos hombres se ríen
Pie de foto,Un estudio sobre la felicidad conducido por el profesor de psiquiatría de la Universidad de Harvard, Robert Waldinger, concluyó que las personas que tienen relaciones más cálidas se mantienen físicamente más saludables a medida que envejecen.

¿Cómo puede contribuir el mantener vínculos sanos a nuestro bienestar y felicidad?

Según la conclusión del estudio sobre la felicidad más largo jamás realizado -que fue conducido por el profesor de psiquiatría de la Universidad de Harvard, Robert Waldinger- las personas somos más felices en la medida que tenemos mejores vínculos sociales con nuestro entorno cercano.

Esta conclusión fue muy determinante porque anteriormente se había afirmado que para ser feliz había que hacer mucho deporte o vivir más en contacto con la naturaleza o estar económicamente bien situado o trabajar en lo que te gusta… pero este estudio demostró que lo más importante es mantener vínculos sanos con el resto de las personas.

Y para que esos vínculos sean sanos, una de las premisas es que tiene que haber honestidad. Las personas se tienen que poder expresar con sinceridad y transparencia. Y no ir permitiendo cosas que le molestan o traspasan los límites.

Por lo tanto, tener esas conversaciones incómodas es lo que nos permite construir relaciones sanas, fuertes y duraderas.

En tu libro, dices que no podemos comprender lo que son los límites sin hablar de los derechos asertivos básicos. ¿Cuáles son?

Son aquellos que tenemos todos por el hecho de ser personas y que deben ser respetados.

Por ejemplo, el derecho a tener opinión propia, a decir que no o decir que sí, el derecho a ser tratado con respeto y dignidad, a cambiar de opinión, a ser dueño de tu propio tiempo, de tu cuerpo y de tu vida.

Estos derechos son muy importantes. Hay que tenerlos claros y respetarlos tanto en los demás como en uno mismo.

¿Qué rol juegan las distintas culturas en todo esto? ¿Hay regiones donde a las personas les cueste más decir que no que en otras?

Sí. La cultura juega un papel fundamental.

Si hablamos de asertividad y de poner límites, creo que en América Latina es más complejo porque la sociedad es más complaciente. Mucho más que, por ejemplo, la cultura anglosajona.

Aunque los anglosajones tienden a ser más polites, se asume o se respeta el ‘no’ de una forma políticamente correcta. En América Latina, en cambio, el ‘no’ es algo que es percibido casi como mala educación.

También hay diferencias entre hombres y mujeres. La mujer tiende a ser más complaciente que el hombre.

En esto también juega un papel importante la religión, el pecado original de la cultura judío cristiana está muy relacionada con esto de sentirnos culpables por poner límites o expresar lo que realmente sentimos o necesitamos.

¿Por qué puedes dormirte en el sofá pero después no concilias el sueño en la cama?

¿Por qué es tan fácil dormirse en el sofá?

La presión del sueño es una de las razones por las que te duermes en el sofá. Esta se refiere a la fuerza del impulso biológico del sueño. Cuanto más tiempo lleves despierto, mayor será la presión del sueño.

El reloj corporal o ritmo circadiano es otro factor. Este te indica que debes estar despierto durante el día y dormir por la noche.

El entorno también influye en las probabilidades de conciliar el sueño. Puede que recién hayas acabado de comer, que tu sofá cómodo este en una habitación cálida, con luz tenue, y quizá con un programa de televisión de fondo. Para muchas personas, este entorno es perfecto para conciliar el sueño.

Así que al final del día la presión del sueño es fuerte, tu ritmo circadiano te está diciendo que es hora de dormir y tu entorno es acogedor y cómodo.

¿Qué ocurre después de una siesta en el sofá?

Si te has echado una siesta en el sofá antes de irte a la cama, es probable que la presión del sueño sea mucho menor que antes de la siesta. En lugar de llevar más de 16 horas despierto, acabas de despertarte y, por lo tanto, tienes menos presión del sueño. Esto puede hacer que sea mucho más difícil conciliar el sueño en la cama.

Si te has quedado dormido en el sofá durante cinco minutos, es posible que no te cueste mucho conciliar el sueño en la cama. Es poco probable que una siesta tan corta reduzca mucho la presión del sueño. Pero si has dormido una hora, la cosa cambia.

Tus ciclos de sueño también pueden jugar en tu contra. La mayoría de los ciclos de sueño duran unos 90 minutos. Empiezan con un sueño ligero, pasan a un sueño profundo y terminan de nuevo con un sueño ligero. Si te despiertas durante el sueño profundo, es probable que te sientas aturdido y que te resulte fácil volver a dormirte cuando te acuestes. Pero si te despiertas durante el sueño ligero, podría ser más difícil volver a conciliar el sueño en la cama.

Las actividades que puedes hacer al levantarte del sofá —como encender luces brillantes o lavarte los dientes— también pueden hacer que te sientas más alerta y que te cueste más conciliar el sueño al llegar a la cama.

¿Por qué no puedo dormirme en mi cama?

Hay otras razones por las que conciliar el sueño en tu cama puede ser un reto. Muchas personas experimentan ansiedad a la hora de conciliar el sueño. Les preocupa dormir lo suficiente o quedarse dormidas lo bastante rápido.

En estos casos, meterse en la cama puede asociarse a sentimientos de estrés y aprensión, que dificultan aún más el sueño. Puede ser más fácil dormirse en el sofá, donde hay menos estrés.

También puede ser más difícil conciliar el sueño en la cama debido a una mala higiene del sueño. Esto se refiere a tu comportamiento antes de dormir y a tu entorno de sueño.

Una buena higiene del sueño, o hábitos de sueño saludables, incluye tener una rutina regular antes de acostarse, una habitación oscura y tranquila para dormir y no utilizar el teléfono móvil en la cama. Para muchas personas que no tienen una buena higiene del sueño, sus comportamientos antes de acostarse y el entorno de su dormitorio pueden no ser propicios para dormir.

¿Cómo puedo facilitar el sueño en la cama?

En primer lugar, asegúrate de que la habitación esté oscura, tranquila y cómoda. En invierno, puedes poner la calefacción 20 minutos antes de acostarte o llevarte una compresa caliente a la cama. En verano, puedes poner aire acondicionado o un ventilador para que la habitación sea cómoda para dormir.

Si te resulta fácil dormirte con la televisión encendida, puedes poner «ruido blanco» en tu dormitorio mientras te duermes. Algunas pruebas sugieren que esto puede facilitar el sueño al enmascarar otros ruidos molestos.

Tu comportamiento antes de acostarte también influye en la facilidad con la que te quedas dormido. Asegurarse de seguir la misma rutina todas las noches (incluso acostarse a la misma hora) puede ayudar.

Además, aunque te cueste, intenta no mirar el móvil mientras estás en la cama. Hacer scroll en el teléfono antes de acostarse puede dificultar el sueño debido tanto a la exposición a la luz azul como al efecto potencialmente estresante o de alerta del contenido con el que se interactúa.

En pocas palabras

La mejor manera de conciliar el sueño en la cama es evitar quedarse dormido en el sofá.

Así te asegurarás de que toda la presión del sueño que acumulas durante el día se dirija hacia un sueño profundo en la cama.

Madeline Sprajcer es profesora de Psicología en la CQUniversity de Australia. Sally Ferguson es directora del Instituto Appleton de la CQUniversity Australia. Las autoras no trabajan, consultan, poseen acciones ni reciben financiación de ninguna empresa u organización que pudiera beneficiarse de este artículo, y no han revelado ninguna afiliación relevante más allá de su nombramiento académico.

Fuente: CNN en Español

Reducir una cucharadita de sal de la dieta diaria funciona tan bien como los medicamentos para la tensión arterial, según un estudio

(CNN) — Según un estudio reciente, eliminar una cucharadita de sal de la dieta diaria puede reducir la presión arterial tanto como la medicación habitual para la hipertensión, aunque no se padezca hipertensión.

Una cucharadita de sal equivale a 2.300 miligramos, el límite máximo diario recomendado por las últimas directrices nutricionales de EE.UU. para las personas mayores de 14 años. Sin embargo, la Asociación Estadounidense del Corazón recomienda una dieta con menos de 1.500 miligramos de sodio al día.

«Este es el primer estudio que demuestra que las personas que ya toman medicación para la tensión arterial pueden reducirla aún más si limitan el consumo de sodio», afirma Norrina Allen, coinvestigadora principal y profesora de Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.

«E independientemente de la medicación, descubrimos que entre el 70% y el 75% de las personas tienen probabilidades de ver una reducción de su presión arterial si reducen el sodio de su dieta», dijo Allen.

La hipertensión suele denominarse «asesino silencioso», porque no presenta síntomas y la única forma de saber si se padece es mediante una prueba. Sin embargo, la hipertensión afecta a 1 de cada 3 adultos en todo el mundo y puede provocar infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca, daño renal e ictus, según un informe de 2023 de la Organización Mundial de la Salud.

Casi la mitad de los estadounidenses padecen hipertensión, según la Asociación Estadounidense del Corazón. Alrededor de un tercio de ellos padecen hipertensión «resistente», es decir, una presión arterial alta que no ha respondido a pesar del uso simultáneo de tres tipos de medicamentos. Según un estudio de 2021, los hombres de 20 a 49 años tienen hasta un 70% más de probabilidades de padecer hipertensión no controlada que las mujeres de la misma edad.

«La mayoría de la gente hoy en día come demasiada sal porque se añade a casi todo lo que comemos», dijo el Dr. Andrew Freeman, director de Prevención Cardiovascular y Bienestar en el National Jewish Health en Denver.

«Una cucharadita de sal puede parecer una cantidad pequeña. Sin embargo, esa sal añadida parece tener un efecto sobre la presión arterial sorprendentemente grande», dijo Freeman, que no participó en el estudio.

Adultos de mediana edad y mayores

El estudio, publicado el sábado en la revista JAMA, asignó a 213 personas de entre 50 y 75 años una semana de dieta alta o baja en sodio. Después de seguir esa dieta durante siete días, cada persona pasó a la otra dieta.

Alrededor del 25% de los participantes tenía la tensión arterial normal, mientras que otro 25% padecía hipertensión no tratada. Del grupo restante, el 20% tenía la tensión arterial controlada, mientras que el 31% no la tenía.

Durante la semana alta en sal, las personas consumieron su dieta normal, junto con dos paquetes de caldo, cada uno de los cuales contenía 1.100 miligramos de sodio. Durante la semana baja en sal, las personas comían alimentos con bajo contenido en sodio, comprados y proporcionados por dietistas. El objetivo era consumir solo 500 miligramos de sal al día, un descenso drástico.

Según el estudio, el descenso de la tensión arterial durante la dieta baja en sodio fue rápido y considerable. En comparación con la dieta rica en sodio, la presión arterial con la dieta extremadamente baja en sal descendió 8 milímetros de mercurio.

«En comparación con su dieta normal, las personas redujeron su presión arterial en unos 6 milímetros de mercurio, más o menos el mismo efecto que se vería con un medicamento para la presión arterial», dijo Allen.

«Además, ese descenso se produjo con bastante rapidez y fue constante para las personas con presión arterial normal, ligeramente alta o las que ya tomaban medicamentos».

Reducir esta cantidad de sal no tuvo efectos secundarios significativos, dijo Allen, a menos que se cuente la adaptación a una dieta más blanda.

«Cuando se pasa de una dieta alta en sal a una dieta baja en sal, todo sabe soso», dijo. «Quiero animar a la gente a que siga con ella, porque las papilas gustativas se adaptan en un par de semanas más o menos, y realmente se recupera el gusto y el sabor, y las cosas normales sabrán muy saladas».

«La adaptación de las papilas gustativas lleva un poco más de tiempo, pero las mejoras de la tensión arterial son bastante rápidas», añadió.

Sin embargo, los medicamentos para la tensión arterial pueden tener muchos efectos secundarios como tos, estreñimiento o diarrea, mareos, falta de energía, dolor de cabeza, dolor muscular, náuseas, nerviosismo, fatiga, aumento o pérdida de peso y problemas de erección. Según la Biblioteca Nacional de Medicina, estos efectos suelen remitir con el tiempo.

Superar la ansiedad por la sal

Dejar de lado el salero es un buen comienzo, «pero la mayoría de la gente no obtiene la sal de ahí», explica Freeman.

«Está en alimentos que no esperarías que tuvieran mucha sal: un par de rebanadas de pan pueden contener 400 o 500 miligramos de sal, un pepinillo puede contener la sal de un día entero y un plato de sopa puede contener la sal de varios días».

Pero una compra cuidadosa puede lograr la tarea, dijo Allen. Los dietistas compraron los alimentos de las dietas bajas en sodio proporcionadas en el estudio después de leer las etiquetas en las tiendas de comestibles locales, dijo Allen.

CNN examinó el menú bajo en sal y descubrió que la mayoría de los desayunos incluían avena rápida comprada en la tienda, yogur griego y uvas, mientras que el almuerzo incluía pollo a la parrilla, lechugas aliñadas con aceite y vinagre, y versiones bajas en sal de sopa de lentejas, panes, mantequilla de cacahuete y chips de tortilla. Las cenas incluían arroz integral y verduras listas para comer, burritos y lasaña.

«Eran las versiones bajas en sal de la lasaña de verduras», dijo Allen. «Eran manzanas y plátanos y cosas que todo el mundo podía conseguir en el supermercado. No las preparaba especialmente un chef».

La premiada dieta DASH, siglas de Dietary Approaches to Stop Hypertension, es un método aprobado por expertos para reducir el consumo de sal. La premisa de DASH es sencilla: comer más verdura, fruta y lácteos desnatados; limitar los alimentos ricos en grasas saturadas y limitar el consumo de sodio a 2.300 miligramos al día, tal como hizo este estudio.

El plan de comidas DASH incluye de cuatro a seis raciones de verduras y otras cuatro a seis de fruta, tres raciones de productos integrales, de dos a cuatro raciones de productos lácteos descremados o bajos en grasa, y varias raciones diarias de carne magra y frutos secos, semillas y legumbres.

Independientemente del plan de dieta elegido, quienes deseen reducir la sal es mejor que preparen sus propios alimentos en casa, donde pueden leer las etiquetas y calcular los niveles de sodio, afirma Freeman.

Comer en un restaurante, aunque sea sano, puede ser problemático.

«Toma como ejemplo un plato de verduras en un restaurante: esas judías verdes pueden haber sido preparadas con mantequilla salada y cebollas crujientes saladas o lo que sea por encima. Al cabo de poco tiempo se ha ingerido una enorme carga de sal que no estaba prevista», explica Freeman. «La mejor forma de comer es hacerlo lo menos procesado posible».

  • Fuente: CNN en Español
Los 6 mejores alimentos para el cerebro según una experta de la Universidad de Harvard

Hay alimentos que pueden mejorar el estado de ánimo, agudizar la memoria y ayudar a que el cerebro funcione de manera más eficiente.

Eso argumenta Uma Naidoo, psiquiatra nutricional y profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard (Estados Unidos).

La salud mental y la dieta están vinculadas de la misma manera que el cerebro y el intestino, en una relación que tiene importantes consecuencias para el organismo.

Uno de los fundamentos biológicos para entender esa relación tiene que ver con que el cerebro y el intestino tienen su origen en las mismas células del embrión y permanecen conectados a medida que el ser humano se desarrolla.

Se comunican en las dos direcciones enviándose mensajes químicos. De hecho, entre el 90% y el 95% de la serotonina, un neurotransmisor relacionado con la regulación del apetito y otras funciones, se produce en el intestino.

Si la dieta no es saludable, el intestino se inflama y sufre las consecuencias de una mala alimentación. Esto influye en el desarrollo de la ansiedad, la falta de atención y en enfermedades como la depresión.

Así, cuanto más cuidas tu alimentación y tu intestino, más cuidas tu salud mental, dado que “existe una conexión directa entre la comida y el estado de ánimo”, dice la especialista en diálogo con BBC Mundo.

Uma Naidoo
Pie de foto,Uma Naidoo, en la imagen, dice que el cerebro y el intestino están relacionados desde la gestación.

Naidoo, directora de psiquiatría nutricional y de estilo de vida en el Hospital General de Massachusetts, cuenta que toda su vida le gustaron la comida y la cocina.

Como venía de una familia de médicos, siempre tuvo un acercamiento científico a las cosas que le parecían atractivas.

Al estudiar medicina se dio cuenta de que no había suficiente formación en el aspecto nutricional, y cuando se especializó en psiquiatría, se le hizo evidente que faltaba más investigación para establecer las conexiones entre la comida y la salud mental.

“Este es un campo emergente que está comenzando a expandirse”, afirma.

En octubre de 2022 la experta conversó con BBC Mundo sobre los beneficios de la vitamina B para mantener el cerebro joven y saludable, especialmente la B-12, B-9 y B-1.

En esta ocasión, la psiquiatra se refiere a una selección de alimentos que considera beneficiosos para mejorar el estado de ánimo y reforzar el poder del cerebro.

1. Especias

Las especias son conocidas por sus propiedades antioxidantes. Algunas, como la cúrcuma, tienen efectos beneficiosos en la reducción de la ansiedad.

Cúrcuma
Pie de foto,La curcumina puede ayudar a disminuir la ansiedad.

La curcumina, el ingrediente activo de la cúrcuma, puede disminuir la ansiedad al cambiar la química cerebral y proteger el hipocampo.

Otra especia que a la psiquiatra le gusta mucho es el azafrán. Investigaciones han demostrado, explica Naidoo, que el azafrán tiene efectos en el trastorno depresivo mayor.

Los estudios han demostrado que consumir azafrán reduce significativamente los síntomas del paciente afectado por el trastorno.

2. Alimentos fermentados

Hay una gran variedad de alimentos fermentados. Se elaboran combinando leche, verduras u otros ingredientes crudos con microorganismos como levaduras y bacterias.

El más conocido es el yogur natural con cultivos activos, pero también hay otros como el chucrut, kimchi y kombucha.

Yogur

Lo que tienen en común son fuentes de bacterias vivas que pueden mejorar la función intestinal y disminuir la ansiedad.

Los alimentos fermentados pueden proveer varias ventajas cerebrales.

Un análisis de 45 estudios realizado en 2016 mostró que los alimentos fermentados pueden proteger el cerebro, mejorando la memoria y disminuyendo la velocidad del deterioro cognitivo, cuenta la doctora.

El yogur rico en probióticos puede ser una parte poderosa de la dieta, agrega Naidoo, pero no aquel que es sometido a un tratamiento con calor.

3. Nueces

Los efectos antiinflamatorios y antioxidantes de los ácidos grasos omega-3 en las nueces son muy prometedores para mejorar el pensamiento y la memoria.

Por otro lado, las nueces tienen grasas y aceites saludables que nuestro cerebro necesita para funcionar bien, junto con vitaminas y minerales esenciales, como por ejemplo el selenio en las nueces de Brasil.

Nueces

Naidoo recomienda comer 1/4 de taza al día, como agregado a la ensalada o los vegetales.

También se pueden mezclar con una granola hecha en casa o con frutos secos, porque estas combinaciones son más saludables que las que se venden en el comercio, que suelen contener altos niveles de azúcar y sal.

4. Chocolate amargo

El chocolate amargo es una excelente fuente de hierro que ayuda a formar la cubierta que protege las neuronas y ayuda a controlar la síntesis de los químicos que influyen en el estado de ánimo.

Mujer comiendo chocolate

Una encuesta realizada entre más de 13.000 adultos en 2019 arrojó que las personas que comen chocolate amargo con regularidad tienen un 70% menos de riesgo de síntomas depresivos.

El chocolate amargo también contiene muchos antioxidantes y es altamente beneficioso.

5. Aguacates

Con cantidades relativamente altas de magnesio, que es importante para el funcionamiento del cerebro, los aguacates (o paltas) son otra fuente de bienestar.

Existen innumerables análisis que sugieren que la depresión está relacionada con la deficiencia de magnesio.

Hombre cortando aguacates
Pie de foto,El aguacate, o palta, es rico en magnesio.

Varios estudios de casos en los que los pacientes fueron tratados con una dosis de entre 125 a 300 miligramos de magnesio mostraron una recuperación más rápida del trastorno depresivo.

“Me encanta mezclar aguacates, garbanzos y aceite de oliva como una sabrosa pasta para untar en una tostada de pan integral de centeno, o como aderezo para verduras recién cortadas”, cuenta la médica.

6. Verduras de hojas verdes

Las verduras de hoja verde, como por ejemplo, la col rizada, marcan una diferencia en la salud, explica la experta.

Aunque no sea muy conocido, lo cierto es que las verduras de hoja verde contienen vitamina E, carotenoides y flavonoides, que son nutrientes que protegen contra la demencia y el deterioro cognitivo, dice Naidoo.

Espinacas

Otro beneficio de estos alimentos es que son una gran fuente de folato, una forma natural de vitamina B9 que es importante en la formación de glóbulos rojos.

La deficiencia de folato puede ser la base de algunas afecciones neurológicas. Es por eso que esta vitamina tiene efectos beneficiosos sobre el estado cognitivo y es importante en la producción de neurotransmisores.

“Las verduras como las espinacas, las acelgas y las hojas de diente de león también son una excelente fuente de ácido fólico”, agrega la experta.

Fuente: BBC News