El COVID es una enfermedad que puede dejar consecuencias en nuestro organismo. Dependerá de cada persona, el grado de intensidad y otros factores. Aún se estudian sus secuelas, pero los estudios realizados hasta ahora nos dan una idea de lo que podría pasar.
Una de las investigaciones realizadas en Estados Unidos determinó que hasta más de un mes después de adquirir la enfermedad aparecen nuevas afecciones, según recogió The New York Times. Incluye a personas de todas las edades.
“Los nuevos problemas de salud más comunes eran dolor, incluso en los nervios y los músculos, dificultades respiratorias, colesterol alto, malestar acompañado de fatiga y presión arterial alta. Otros problemas eran síntomas intestinales, migrañas, problemas de piel, anomalías cardiacas, trastornos del sueño y trastornos mentales como ansiedad y depresión”, se indicó en la publicación.
Esto incluyó a personas asintomáticas. También se da el caso de pacientes que desarrollan hipertensión o colesterol alto, pero se descubre que ya tenían la patología pero no lo sabían o no habían recibido el tratamiento adecuado.
Algunos de los principales síntomas o consecuencias del coronavirus fueron recogidos por BBC Mundo. Aquí les dejamos los más comunes:
Dificultad para respirar
Es uno de los principales síntomas que se registran luego de la enfermedad y se da en varios niveles, desde moderada hasta cansancio e incluso problemas respiratorios. Hasta puede darse entre personas que no estuvieron en estado crítico.
Este tipo de molestias, se recordó en la publicación, también se han dado en enfermedades como SARS y MERS, llegando incluso a registrarse casos en los que los problemas respiratorios duraron meses y hasta años.
Fibrosis pulmonar
Pulmón
En esta enfermedad se daña el tejido pulmonar y se forman cicatrices, eso impide que los pulmones puedan expandirse correctamente y se producen disnea y fatiga.
Problemas en riñones y corazón
Cuanta más sangre el corazón bombea y cuanto más estrechas están las arterias, mayor será la presión arterial de una persona. Imagen: Pixabay
Estudios hablan que puede llegar a 78 % el número de pacientes que tuvo algún problema en estos órganos hasta dos meses después del alta. Incluso, hubo quienes desarrollaron insuficiencia renal aguda.
Deterioro cerebral
Foto: Pixabay
“La incidencia de una serie de síntomas neurológicos, que van desde la confusión mental al deterioro cognitivo o el delirio, también ha sido documentada entre pacientes con el nuevo coronavirus”, se alerta en la publicación.
Coagulación de la sangre
Foto: Pexels
Si tuvo COVID es probable que tenga problemas en la coagulación. Por eso se recomienda que se continúe con los controles médicos para evitar problemas como la trombosis venosa o el bloqueo de alguna vía sanguínea.
¿Previene completamente las infecciones la vacunación? La respuesta corta es no. Usted aún puede infectarse después de haber recibido su vacuna. Pero sus posibilidades de enfermar gravemente son casi nulas.
Mucha gente piensa que las vacunas funcionan como un escudo, impidiendo que un virus infecte las células por completo. Pero en la mayoría de los casos, una persona que se vacuna está protegida contra enfermedades, pero no necesariamente contra infecciones.
El sistema inmune de cada persona es un poco diferente, por lo que cuando decimos que una vacuna tiene una efectividad del 95% eso solo significa que el 95% de las personas que se han vacunado no enfermarán.
Estas personas podrían estar completamente protegidas de la infección, o podrían estar infectadas pero permanecer asintomáticas porque su sistema elimina el virus muy rápidamente. El 5% restante puede infectarse y enfermar, pero es muy poco probable que esas personas sean hospitalizadas.
La vacunación no evita las infecciones al 100%, pero en todos los casos le confiere al sistema inmune una gran ventaja frente al coronavirus. Ya sea una protección completa contra la infección o, si desarrolla algún nivel de enfermedad, siempre estará mejor después de recibir su dosis de vacuna que si no la hubiera recibido.
Las vacunas previenen enfermedades, no infecciones. Foto: National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID)
¿Infección significa siempre transmisión?
La transmisión se produce cuando suficientes partículas virales de una persona infectada se introducen en el cuerpo de otra persona no infectada. En teoría, cualquier persona infectada podría transmitir el virus. Pero la vacunación reducirá la posibilidad de que esto suceda.
En general, aunque la vacunación no prevenga completamente la infección, reducirá significativamente la cantidad de virus que sale de la nariz y la boca y acortará el tiempo en que se elimina el virus.
Este parece ser el caso de las vacunas contra el coronavirus. En un reciente estudio previo que aún no ha sido revisado por pares, investigadores israelíes evaluaron a 2 897 personas vacunadas en busca de signos de infección. La mayoría no tenía virus detectable, pero las personas que estaban infectadas tenían una cuarta parte de la cantidad de virus en sus cuerpos que las personas no vacunadas a las que se les hizo la prueba en momentos similares después de la infección.
Menos virus del coronavirus significa menos posibilidades de propagarlo, y si la cantidad de virus en su cuerpo es lo suficientemente baja, la probabilidad de transmitirlo puede llegar a casi cero.
Sin embargo, los investigadores aún no saben dónde está ese límite para el coronavirus, y, dado que las vacunas no brindan una protección del 100% contra la infección, los expertos recomiendan que las personas continúen usando mascarillas y manteniendo medidas de distanciamiento social incluso después de ser vacunadas.
Las variantes nuevas, más infecciosas, podrían limitar la eficacia de las vacunas actuales. Foto: David Gray/EFE
¿Qué pasa con las nuevas variantes del coronavirus?
Han surgido nuevas variantes de coronavirus en los últimos meses, y estudios recientes muestran que las vacunas son menos efectivas contra algunas, como la variante B1351 identificada por primera vez en Sudáfrica.
Cada vez que el SARS-CoV-2 se replica obtiene nuevas mutaciones. En los últimos meses, los investigadores han encontrado nuevas variantes que son más infectivas, lo que significa que una persona necesita inhalar menos virus para infectarse, y otras variantes que son más transmisibles, lo que significa que aumentan la cantidad de virus que desprende una persona. Y los investigadores también han encontrado al menos una nueva variante que parece tener más facilidad para evadir el sistema inmune, según los primeros datos.
Entonces, ¿cómo se relaciona esto con las vacunas y la transmisión?
Para la variante de Sudáfrica, las vacunas aún brindan más del 85% de protección contra una enfermedad grave de covid-19. Pero cuando se cuentan los casos leves y moderados, las vacunas brindan, en el mejor de los casos, solo alrededor del 50%-60% de protección. Eso significa que al menos el 40% de las personas vacunadas todavía tendrán una infección lo suficientemente fuerte y suficiente virus en su cuerpo como para sufrir al menos una enfermedad moderada.
Si las personas vacunadas tienen más virus en sus cuerpos y se necesita menos cantidad de virus para infectar a otra persona, habrá una mayor probabilidad de que una persona vacunada pueda transmitir estas nuevas cepas del coronavirus.
Si todo va bien, las vacunas reducirán muy pronto la tasa de enfermedades graves y muerte en todo el mundo. Sin duda, una vacuna que reduzca la gravedad de la enfermedad también, a nivel de población, reducirá la cantidad de virus que se transmite.
Pero debido a la aparición de nuevas variantes, las personas vacunadas todavía tienen el potencial de diseminar y transmitir el coronavirus a otras personas, estén vacunadas o no. Esto significa que probablemente las vacunas tardarán más en reducir la transmisión y en favorecer la inmunidad de rebaño que si estas nuevas variantes nunca hubieran surgido.
El tiempo que durará este proceso será resultado del equilibrio entre la eficacia de las vacunas contra las cepas emergentes y lo transmisibles e infecciosas que sean las nuevas cepas.
Por Deborah Fuller, profesora de Microbiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington
Son muchas las dudas de las madres contagiadas de Covid-19 al momento de tener contacto con su bebé, entre ellas, sobre la lactancia. Una de las características más importantes y esenciales en el crecimiento de un infante.
Hasta el momento no se ha podido detectar el coronavirus en la leche materna. Pero si tiene COVID-19, puede transmitirle el virus a su bebé a través de pequeñas gotas que se propagan cuando usted habla, tose o estornuda, según la organización de salud KidsHealth.
Sin embargo, la leche materna es la mejor nutrición para su bebé y puede protegerlo contra muchas enfermedades. Mientras usted esté (u otra persona) enferma, puede darle a su bebé leche materna que se haya extraído.
La pediatra especialista en enfermedades crónicas de menores, Beatriz León, recomienda unos cuantos elementos a tener en cuenta: “El virus no está en la leche materna, en general si se puede dar de lactar si la madre está en buenas condiciones generales. Es decir, si se encuentra evidentemente bien de salud a pesar de ser víctima del virus (no sufrir de fiebres altas, tos fuerte, secreciones incontrolables, etc). De lo contrario, hay probabilidades de que el bebé se contagie y es mejor evitarlo o buscar otras formas de darle de lactar”.
Hay anticuerpos en la leche materna al menos hasta la sexta semana después de la vacunación contra el COVID-19. Foto: Shutterstock
Consejos generales dictados por la pediatra
Lávese las manos antes de tocar la máquina de extracción de leche o las partes del biberón. Lave todas las piezas después de cada uso
Colocarse una o dos mascarillas al momento de darle de lactar
Si es posible, extraer la leche aparte y que otro familiar le de la misma por medio de un biberón
Estar en silencio mientras le da de lactar al infante
Mantener todas las medidas de bioseguridad recomendadas en el hogar
Lavarse las manos antes y después de tener contacto con el bebé
Por otro lado, si está embarazada, o está dando de lactar, es recomendable que se vacune.
No olvide limitar el contacto cara a cara con su bebé. Tosa y estornude en un pañuelo (y luego deséchelo). Además, cuando no esté alimentándolo, trate de mantenerse al menos a 6 pies de distancia del infante.
Recomendamos contactarse con su médico o pediatra de cabecera para obtener consejos personalizados de acuerdo a su estado y condición antes de seguir alguno de los consejos ofrecidos. (F)
Una vida saludable no solo implica una buena alimentación y ejercicio. La calidad de sueño es fundamental para llevar una calidad de vida adecuada y evitar diversos problemas de salud.
Para eso existe la higiene del sueño, que es la práctica que consiste en seguir ciertas recomendaciones que permiten asegurar un sueño más descansado y efectivo.
Un estudio realizado por la Universidad de California en Berkeley confirmó que una noche sin buen dormir puede reducir la capacidad de asimilar conocimientos en casi un 40 %, ya que las regiones cerebrales implicadas en el almacenaje no funcionan de forma correcta durante la falta de sueño.
Los empleados por turnos que duermen poco a la hora equivocada del día pueden aumentar su riesgo de padecer diabetes y obesidad, puesto que una persona adulta debiese dormir ocho horas diarias para poder funcionar bien durante el día.
Consejos de higiene del sueño
Levantarse todos los días a la misma hora: la idea es educar el sueño, ya que un desbarajuste produce efectos negativos en nuestro rendimiento diario.
Evitar tomar sustancias azucaradas a partir de media tarde.
Quédate en la cama solo lo necesario: es aconsejable no permanecer más de ocho horas en la cama.
No hacer ejercicio durante la noche: el ejercicio realizado hasta tres horas antes de acostarse puede elevar la temperatura del cuerpo y, por ello, dificultar dormirse al hacernos sudar.
No utilizar aparatos electrónicos antes de dormir: los aparatos electrónicos proyectan la luz azul, que aunque es emitida por el sol y es imperceptible para el ojo humano también está presente en la tecnología. “Lo que está pasando es que nos exponemos indirectamente a un estimulacion exagerada cerebral, causada por esta luz, que nos mantiene activos muchas más horas”, explica el oftalmólogo Paul Valarezo.
Los diez mandamientos de la higiene del sueño para adultos, creados por la World Sleep Society:
Establecer un horario regular para irse a dormir y despertarse.
Si tiene la costumbre de tomar siestas, no exceder los 45 minutos de sueño diurno.
Evitar la ingestión excesiva de alcohol cuatro horas antes de acostarse, y no fumar.
Evitar la cafeína seis horas antes de acostarse. Esto incluye café, té y muchos refrescos, así como chocolate.
Evitar los alimentos pesados, picantes o azucarados cuatro horas antes de acostarse. Un refrigerio ligero antes de acostarse es aceptable.
Hacer ejercicio regularmente, pero no justo antes de acostarse.
Usar ropa de cama cómoda y acogedora.
Encontrar una configuración de temperatura de sueño cómoda y mantener la habitación bien ventilada.
Bloquee todo el ruido que distrae y elimine la mayor cantidad de luz posible.
Reserve su cama para dormir y el sexo, evitando su uso para el trabajo o la recreación general. (I)
Menos de un año tomó la elaboración de vacunas contra el COVID-19. El desarrollo científico y tecnológico de la industria hizo posible que se tenga un biológico que atenúe los efectos del virus y aunque esto parezca algo positivo, hay sectores que lo toman como base para la elaboración de teorías conspirativas y evitar la vacunación.
Actualmente son 21 las vacunas que han recibido la aprobación para su uso de emergencia ya sea por organismos internacionales como la OMS o al menos por un país.
Las vacunas aprobadas por esta vía son (en negrita las autorizadas por la OMS):
RBD-Dimer (Anhui Zhifei Longcom), aprobada en 2 países
Covaxin (Bharat Biotech), aprobada en 9 países
Ad5-nCoV (CanSino), aprobada en 8 países
CIGB-66 (Center for Genetic Engineering and Biotechnology), aprobada en un país
KoviVac (Chumakov Center), aprobada en un país
EpiVacCorona (FBRI), aprobada en dos países
Sputnik Light (Gamaleya), aprobada en 12 países
Sputnik V (Gamaleya), aprobada en 70 países
Ad26.COV2.S (Janssen), aprobada en 56 países
QazVac (Kazakhstan RIBSP), aprobada en un país
MVC-COV1901 (Medigen), aprobada en un país
SARS-CoV-2 Vaccine (Vero Cells) (Minhai Biotechnology Co), aprobada en un país
mRNA-1273 (Moderna), aprobada en 64 países
AZD1222 (Oxford/AstraZeneca), aprobada en 119 países
BNT162b2 (Pfizer/BioNTech), aprobada en 97 países
Covishield (Oxford/AstraZeneca formulation) (Serum Institute of India), aprobada en 45 países
COVID-19 Inactivated Vaccine (Shifa Pharmed Industrial Co), aprobada en un país
BBIBP-CorV (Sinopharm-Beijing), aprobada en 59 países
Inactivated (Vero Cells) (Sinopharm-Wuhan), aprobada en un país
CoronaVac (Sinovac), aprobada en 39 países.
TAK-919 (Moderna formulation) (Takeda), aprobada en un país
El Ph. D. en Inmunología y Nutrición Manuel Baldeó explicó que para la aprobación de una vacuna se deben cumplir dos fases, la primera es la preclínica y la segunda, la clínica. En la preclínica, menciona, se hacen los estudios in vitro y en animales, además se establecen las condiciones de aplicación como dosis, datos toxicológicos, farmacocinesis, entre otros.
“Desde el inicio de los años 90 hay investigaciones para utilizar estas vacunas del MRNA. Aquí hay un montón de ciencia básica y no solamente en biología. La vacuna MRNA tuvo que hacer algunas modificaciones en el mismo RNA para que pueda ser tolerado por las células humanas y que no monte una respuesta inmunológica… Esta capacidad de hacer estas vacunas es porque ha habido el desarrollo en biología, pero también en bioinformática con el secuenciamiento y con el análisis”, señaló el también docente investigador de la Escuela de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas, de la Salud y de la Vida de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE).
En cambio, la segunda etapa (clínica) conlleva la aplicación de dosis a distintos grupos. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) indicó que hay cuatro fases:
Fase 1: Se prueba la vacuna en un grupo menor a 100 adultos y se evalúan la seguridad y efectos biológicos, incluida la inmunogenicidad.
Fase 2: Se evalúa en grupos entre 200 y 500 personas para monitorear seguridad, capacidad, dosis propuestas y método de administración.
Fase 3: Se involucra a una mayor cantidad de voluntarios en uno o varios países, se realiza de manera aleatoria y doble ciego.
Fase 4: Estos estudios se dan tras la aprobación de la vacuna en uno o varios países y se evalúa cómo la vacuna funciona en el ‘mundo real’.
Baldeón refirió que tras la fase 3 se puede dar, por parte de las agencias reguladoras como la FDA y EMA, la aprobación para su uso de emergencia ya que el beneficio es mayor al riesgo que presentan. Justamente el monitoreo de los efectos de las vacunas en el humano se evalúa en la última fase que sirve para una aprobación definitiva.
El especialista señaló que se deben comenzar a vigilar los eventos adversos que se presentan durante la inoculación a millones de personas.
En mayo pasado se dio a conocer que Pfizer y BioNTech iban a iniciar el trámite para la aprobación definitiva de su vacuna, es decir, harían la solicitud de licencia de productos biológicos (BLA).
Sobre la aplicación de una tercera dosis de las distintas vacunas, Baldeón señaló que esto no puede ser de manera arbitraria y que para ello se requiere de la aprobación de las agencias. Además, que esto tampoco debe estar enfocado a un aspecto económico de las farmacéuticas.
“Si usted al inicio hizo su protocolo para decir mi vacuna va a tener dos dosis entonces usted tiene que apegarse a eso y punto, no puedo aumentar nada… Tendrían que modificar el proceso, de lo que ya fue aprobado, tendrían que hacer una modificación al protocolo”, explicó.
También sobre la aplicación de vacunas diferentes, Baldeón dijo que hay un fenómeno inmunológico “que si usted tiene una respuesta inmune muy exagerada por la vacuna, también puede ser dañino, tener más respuesta inmune no siempre puede ser beneficioso”. (I)
Existen varios remedios y terapias caseras para evitar o reducir el dolor del nervio ciático. Realizar terapia de frío-calor, aplicar pomadas antiinflamatorias o beber tés, por ejemplo, son algunos remedios caseros para el nervio ciático inflamado.
“El dolor ciático generalmente surge de forma repentina y desaparece en menos de una semana, y puede afectar el final de la columna y el glúteo, aparte de irradiarse a la parte posterior del muslo y al pie, causando sensación de hormigueo o ardor”, explica la fisioterapeuta Marcelle Pinheiro.
Síntomas
De acuerdo con el sitio Spine Universe, los síntomas de la ciática pueden sentirse en cualquier parte a lo largo del nervio ciático; la ciática clásica irradia de la región lumbar al trasero, y baja por la pierna hasta debajo de la rodilla. En otros casos, el dolor de la ciática puede iniciarse en el área de los glúteos o la cadera e irradiarse hacia abajo por la pierna.
Se describe el dolor de la ciática como eléctrico, ardor o agudo. Aunque el cuerpo tiene dos nervios ciáticos, los síntomas suelen presentarse de un solo lado.
Entre las opciones de tratamientos caseros para el nervio ciático inflamado se incluyen las siguientes:
Hacer terapia de frío-calor
La terapia de frío-calor es realizada mediante la utilización de compresas de hielo y compresas calientes para ayudar a reducir la inflamación y relajar la musculatura que da soporte al nervio ciático, mejorando el dolor y las molestias.
Beber tés antiinflamatorios
Los tés antiinflamatorios, como el té de sauce blanco o el té de garra del diablo, ayudan a aliviar el dolor y la inflamación del nervio ciático por poseer sustancias en su composición con propiedades analgésicas y antiinflamatorias.
Realizar pilates
De acuerdo con Ángeles Torres, licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, la práctica de pilates ayuda a fortalecer la musculatura que mantiene erguida la espalda, al mismo tiempo que la alongamos relajándola y descomprimiendo las raíces nerviosas afectadas y atrapadas.
Masajes
El masaje puede ayudar a aliviar el dolor y las molestias del nervio ciático, además de promover relajación de los músculos, sensación de bienestar y reducción del estrés, y debe realizarse en la espalda, en los glúteos y en las piernas, preferiblemente por un masajista profesional.
Alimentos antiinflamatorios
Consumir alimentos como la cúrcuma, el brócoli o la espinaca, por ejemplo, y alimentos ricos en omega 3 como el atún, la sardina, el salmón, la linaza o la chía, pueden ayudar a disminuir la inflamación, por lo que contribuyen al alivio del dolor del nervio ciático. (I)
A partir de este martes 20 de julio del 2021, se vacunará a las personas mayores de 16 años en todos los centros de vacunación de Cuenca, sin calendario. Así lo informó la Coordinación zonal 6 de Salud.
Aunque esta semana la vacunación estaba prevista con calendario para las personas que tienen entre 34 y 22 años, la Coordinación zonal de 6 de salud decidió adelantar el proceso para llegar a la mayor cantidad posible de población.
Para recibir la dosis, las personas deberán acudir con su cédula de identidad a uno de los siguientes puntos:
La Coordinación zonal de Salud solicitó a la ciudadanía colaboración para evitar aglomeraciones en los vacunatorios. La atención será de 08:00 a 17:00, de lunes a domingo.
Hasta el lunes 19 de julio, en Azuay se ha colocado al menos la primera dosis de la vacuna anticovid al 63,5 % del grupo objetivo (mayores de 16 años), según informó el gobernador Esteban Bernal.
El funcionario explicó que el proceso se ha acelerado con la participación de universidades y la empresa privada. (I)
El colágeno es la proteína más abundante de nuestro cuerpo, fundamental para proporcionar estructura a la piel y fortalecer los huesos, entre otras funciones, señala Heathline en una publicación.
Nuestro cuerpo produce colágeno naturalmente como resultado de una compleja secuencia de eventos bioquímicos que ocurren en el interior de las células.
Aunque los factores ambientales y genéticos influyen, por lo general empezamos a sufrir la pérdida de 1% de colágeno al año, más o menos a partir de los 25 años.
No obstante, cuando llegamos aproximadamente a los 30 es cuando empezamos a notar los efectos de la baja producción de colágeno en nuestra piel, uñas y en el cabello, así como también el aumento de la fragilidad ósea y articular, se indica en un artículo de Vogue.
Al aparecer estos síntomas es importante comenzar a reponer el colágeno, debido a que la falta de este provocará la flacidez, la deshidratación y la pérdida de la elasticidad de la piel y la disminución del espesor de la hebra capilar.
Una vez que el nivel de colágeno disminuye en nuestro organismo, los músculos quedan flácidos, los ligamentos y articulaciones pierden elasticidad y la densidad de los huesos disminuye.
A esto hay que poner aún más atención al llegar a los 50 años, debido a que a esa edad nuestro cuerpo produce solo alrededor del 33 % del colágeno necesario. Esto significa que nuestro organismo no tiene una restitución o producción correcta del colágeno que necesitamos.
Para compensar esa deficiencia, las personas pueden cambiar sus hábitos o alimentación para estimularlo de forma natural.También es posible optar por las opciones de colágeno que se encuentran en el mercado y en diferentes presentaciones: polvo, pastilla o bebida. (I)
Las variantes del virus SARS-CoV-2 han alarmado a la población debido a que registran mutaciones que lo vuelven “más peligroso”, sin embargo, los cambios que ha experimentado desde el original se han dado desde el inicio de su transmisión, en un proceso natural que también pasa con otros virus.
El virus que ocasiona el COVID-19, al igual que otros, necesita de un huésped para replicarse. Justamente este proceso es el que ocasiona que se presenten diversas mutaciones.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que mientras más circulan los virus estos son más susceptibles a modificarse, y que este proceso de modificación y selección de variantes mejor adaptadas se denomina evolución vírica.
“Ocasionalmente esas modificaciones pueden dar lugar a una variante del virus que está mejor adaptada a su entorno en comparación con el virus original”, señaló.
Las mutaciones habitualmente son dañinas para el virus, otras lo mantienen sin ninguna variación en sus características, mientras que en menor grado estas evolucionan dándole aspectos que ocasionan cambios en su transmisión y hasta la evasión de respuesta inmunitaria.
A diferencia de los virus gripales, los coronavirus tienen un ritmo de mutación menor; sin embargo, Louis Mansky, director del Instituto de Virología Molecular de la Universidad de Minnesota, dijo a National Geographic que la tasa de mutación es difícil de medir. En cambio, lo que sí se podría determinar es la tasa de fijación en la población a través de estudios genéticos.
Actualmente, las variantes del virus de la pandemia se clasifican en dos: de preocupación y de cuidado. Dentro del primer grupo se han ubicado cuatro que tienen un impacto o riesgo potencial para la salud pública: alfa, beta, gama y delta.
Las vacunas que se han elaborado hasta el momento muestran eficacias contra las variantes, tanto en enfermedad grave como la muerte, y es probable que estas se adapten a nuevos cambios que se presenten en el virus.
Aunque los niveles de anticuerpos disminuyen a los pocos meses, dos estudios demuestran que las células inmunes en el organismo pueden permanecer por largo periodo, listas para activarse. Se necesitaba tiempo para entender al nuevo virus del SARS-Cov-2. Entre las interrogantes estaba: ¿Cuánto tiempo duran los anticuerpos después de contagiarse? Dos estudios de prestigiosas revistas científicas han logrado determinar que los anticuerpos -proteínas que evitan que el virus entre a las células- en promedio pueden permanecer en el organismo entre seis y ocho meses, aunque no en la misma cantidad.
Según el estudio de la revista Nature, encontraron que los anticuerpos disminuían a los cuatro meses. Esto tiene una razón, explica Nikolaos Kyriakidis, inmunólogo de la Universidad de las Américas (UDLA), porque “después de cada infección no podemos mantener defensas muy altas, porque el sistema inmunológico necesita priorizar qué tipo de patógeno va a atacar”. “No se puede mantener defensas muy altas para todos los patógenos que nos infectaron en el pasado”. Nikolaos Kyriakidis, inmunólogo de la UDLA. Pero la investigación científica obtuvo un hallazgo importante y es que los anticuerpos que se generaban también tenían una respuesta de memoria a largo plazo. Los científicos llegaron hasta la médula ósea para obtener muestras y encontraron linfocitos B de memoria -una de las células del sistema inmunológico que segrega anticuerpos-. “Estas actúan en una reinfección con el mismo virus, activándose muy rápidamente y comienzan desde cero a secretar anticuerpos, y eso puede quedar por décadas o de por vida, por ejemplo, así actúa la vacuna contra el sarampión”, explica Kyriakidis. El trabajo muestra que en la mayoría de los participantes del estudio a los que se les pudo tomar muestras de médula ósea generaron este tipo de células inmunes. Las tropas de élite del sistema inmunológico Las tropas de élite del sistema inmunológico son los linfocitos T y B, dice el médico Nikolaos Kyriakidis. Los linfocitos T son los que pueden identificar a las células infectadas por el virus y matarlas, es una forma de defensa. “A lo mejor puede infectarse pero puede ser muy leve o asintomático”, sostiene Kyriakidis. Y la buena noticia es que pueden permanecer por largo plazo. “Se sabe que las personas con SARS-CoV-1 mantuvieron anticuerpos hasta 2,5 años, pero siguen manteniendo defensas con linfocitos T hasta 18 años después, parece ser mucho más duradera este tipo de defensa”. Las nuevas variantes pueden esquivar las defensas de los anticuerpos, pero no lo pueden hacer con las defensas de los linfocitos T. Esto es lo que los laboratorios intentan conseguir con las vacunas. Por ejemplo, “la vacuna de AstraZeneca despierta una alta respuesta de linfocitos T, por eso es muy eficaz frente a las variantes del virus”. Los linfocitos B son las células que al activarse van a segregar anticuerpos, algunos son neutralizantes; es decir, que no dejan entrar al virus, lo revisten y no permiten su acceso a las células. Las vacunas inducen este tipo de respuesta y dejarán por más tiempo una protección casi completa. “Con cada nuevo contacto con este antígeno, con esta pequeña fracción del virus, nosotros producimos defensas de más alta calidad y se activan células con mucha más duración con cada nuevo refuerzo y todo eso sin enfermarnos, esas son las ventajas de las vacunas”, añade el médico. ¿Cuánto tiempo podría durar esa inmunidad? El especialista indica que “no podemos responder esa pregunta con exactitud, podemos comparar ese virus con otros afines o cercanos”, dice Kyriakidis. “Para los coronavirus sabemos que los anticuerpos neutralizantes son alrededor de un año, y algo parecido hemos visto ahora con el SARS-CoV-2 y con el SARS-CoV-2 se mantuvo hasta dos años y medio, y podría ser un buen indicio porque probablemente será similar la protección inducida para este virus”. Aunque esto puede variar según las personas y su estado inmunológico, estado físico o edad, pueden generar menores niveles de anticuerpos. Por eso las medidas de prevención, como el lavado de manos, el uso de mascarilla y la limitación de aforos, deben mantenerse hasta que un gran porcentaje de la población esté vacunada.